El
Presidente de Colombia elegido con la más alta votación que se haya registrado
en la historia del país, programo una marcha en favor del mal llamado proceso
de paz. Esta marcha ha tenido amplia difusión y respaldo, desde ciertos puntos
de vista cualquier persona desprevenida podría entusiasmarse con la idea de la
paz, asistir a la marcha y caminar junto con mas colombianos por un país sin
muertes a causa de los atentados, hostilidades y demás injusticias que han
cometido los grupos al margen de la ley con los colombianos.
Tomándome
un café con unos amigos me contaron que a ciertos funcionarios públicos les dieron
la orden de asistir en el Monumento a los Caídos a las 6 de la mañana para
formarse y salir a marchar, lo que reforzó los rumores que había oído durante
el día, el gobierno estaba obligando a salir a marchar a los empleados públicos,
resultaría difícil de creer que el más noble de los propósitos, marchar por la
paz, resultara de una orden del empleador a los empleados, ¿porque el empleado
no marcharía por convicción? ¿Porque darle una orden? Una persona, dos o cien
con la orden de apoyar una marcha con la que no está de acuerdo, deslegitimaría
el propósito de la marcha, ¿porque el gobierno con la mas alta votación
deslegitima sus propias acciones?
Nueve
millones de personas acompañaron a Juan Manuel Santos en las últimas
elecciones, es la persona con mas respaldo popular demostrado que ha habido en
el país, se podría pensar que el solo hecho de que la gente lo viera caminar
por las calles sería motivo de alegría y de respaldo al Presidente, y sin
necesidad de órdenes a los empleados del gobierno, sin necesidad de pauta en
los medios de comunicación, las calles se llenarían de gente respaldándolo,
pero la realidad es otra, los que van a salir a marchar, son sus opositores en
campaña, la gente que lo apodo y lo sigue llamando “chuky”, la gente que no
solo voto en contra de él, sino que de la misma manera en que disparan sus
armas en contra de colombianos inocentes votaron también en contra de ellos.
Las
personas que marchan el nueve de abril de 2013, no son las personas que
eligieron al Presidente, muchos son obligados, otros pagos, otros incautos que
se dejan contagiar con el noble propósito de la paz, todas estas personas servirán
para darle legitimidad a un proceso de paz que hasta ahora no la ha tenido, un
proceso de paz y una apuesta de gobierno que surgió traicionando el más alto
respaldo popular que ha tenido Colombia.
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